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Elegir el Capital de tu Seguro de Vida

¿Sabes cómo elegir un Capital adecuado en el Seguro de Vida?

Cuando somos el principal sustento económico de nuestra unidad familiar, hemos de ser conscientes que debemos garantizar la tranquilidad de nuestra familia para que pueda hacer frente a sus gastos del día a día, en el caso de que faltemos, quedemos inválidos o suframos una enfermedad grave.

En muchas ocasiones el ahorro es insuficiente para poder afrontar estas situaciones, mientras que un Seguro de Vida nos permitirá proteger el bienestar de los que más queremos en caso de fallecimiento y poder atender nuestras necesidades personales si sufrimos una invalidez permanente o una grave enfermedad.

Pero además de las coberturas que queramos contratar en nuestro seguro de vida, un factor muy importante a tener en cuenta es el Capital que vamos a Asegurar.

Capital Seguro Vida

A menudo, debido a un mal asesoramiento por parte de los bancos, tendemos a considerar como capital de un seguro de vida, el importe total de las deudas como hipotecas o préstamos, pero la realidad es que de esta manera sólo estamos cubriendo las necesidades de la entidad bancaria, quedando descubiertas las necesidades reales de nuestra familia en caso de fallecimiento o invalidez. Bien es cierto de que evitará que los miembros de nuestra familia tengan que hacerse cargo del capital pendiente con el banco, pero, ¿serán capaces de soportar las dificultades económicas que suponen la pérdida de un ser querido y mantener su calidad de vida?

Una parte del capital a contratar en el Seguro de Vida debe estar destinado al pago de alguna deuda, que generalmente son préstamos hipotecarios o personales, pero en la mayoría de los casos, otra parte del importe a asegurar debe compensar los problemas económicos que pueda sufrir la familia.

Una manera recomendable de Calcular el Capital en un Seguro de Vida es, además de cubrir el importe pendiente de la hipoteca, aumentar dicho capital con un importe equivalente a nuestro salario neto de 5 años, tiempo estimado para que nuestra familia pueda reajustar sus ingresos.